miércoles, 19 de marzo de 2008

El Sauce (Llorón)

El Sauce (Llorón) (1)

Ha pasado un año
ya el sauce creció
y en las cuatro estaciones
su vida cambió

En el otoño
en ramas cayó
y en el crudo invierno
su vida salvó (2)

En la primavera
en ramas brotó
y en el verano
su sombra nos dió(3)

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(1) Nuestros registros memorísticos no logran discernir dentro de la bruma que es el pasado sobre el verdadero título del poema. Cabe decir que aquel palimpsesto que es "Yo pienso y aprendo 2" es la fuente, y que la palabra Sauce es lejos el título más apropiado. Esta justificación no sólo viene de una sentencia de Borges, sino mas bien de una conjunción arbitraria y contradictoria de estas; Si el nombre, como afirma el maestro, es arquetipo de la cosa, dentro de la palabra Sauce se encontrarán todos los Sauces, motivo por el cual se tomó en paréntesis "Llorón" ya que la saucidad no se reduce a su lloronidad sino más bien esta última es una propiedad potencial dentro de la saucidad. También omitimos "llorón" porque el autor nunca menciona esa palabra en el poema.

(2) Este verso es lejos el más misterioso de todos por su aparente contradicción (neurosis siempre occidentalizada) , tanto es así que aún se discute su veracidad. A lo más, se rescatará cierta impresión onírica y antinómica sobre algún super sauce no sólo resistente a las inclemencias del invierno, sino también logra ser salvo por estas.
La enantiodromía heraclitiana tiene por sentado el hecho de que la existencia de un concepto depende de la existencia de su opuesto (nuestro lenguaje así lo demuestra, si bien no existen sinónimos exactamente homólogos, si hay en efecto antónimos exactos en pares obvios: frío-calor, placer-displacer, etc-noetc [fome la talla]). A lo que va toda esta parnafernalia es que de alguna forma la vida del sauce se ensalza (mas bien se completa) con la exposición de aquello que lo aproxima a su muerte. Todo un Sauce Superstar, el árbol se convierte en una especie de ícono abraxico, en contradicción aceptada.

(3) Un final perturbador. Se hace elogio a la sombra del sauce quien atravesó la odisea estacional casi al coste de su muerte. Luego de esa hazaña divina de encarnarse en sus ramas después de morir, sucede que ahora somos gozosos de su sombra. A mi gusto, un notable regreso a lo iconográfico, un abandono del cuerpo, la etapa final de su apoteosis.

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Los profes nunca nos dijeron nada de esto, estos poemas estuvieron siempre a nuestros ojos, al igual que aquellos increíbles ejercicios de uso de ilativos.

jueves, 13 de marzo de 2008

El histórico primer post del Blog de Carulán

Mi volantín es una nave (1)
(Autor desconocido)

Mi volantín es una nave
y yo soy su capitán
juntos viajaremos
al país de Carulán (2)

Más allá del cielo
más alto que el sol
más lejos que ese árbol
viajaremos mi nave y yo

Juntos viajaremos
al país de Carulán
mi nave y yo
yo, su capitán(3)

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(1) El título es tentativo. Los orígenes románticos, ligados a la temática del viaje, hacen pensar probable un encabezado que adelante el enunciado que marcará el clímax en el desarrollo de la narración.
(2) Se desconoce absolutamente la procedencia de este país. Se desconoce, asimismo, si está bien escrito. Se desconoce su verdadero propósito y su etimología.
(3) Definitvamente, la estrofa menos fiel a la copia original, el estilo no pertenece a las dos primeras salvo el pseudo hemistiquio Carulán-Capitán compartida por la primera estrofa. Sin embargo, lejos de concluir el poema, los últimos versos están destinados a repetir la idea del joven capitán, la nave y Carulán, como si el poeta quisiese dar un pleonasmo del primer verso, reforzar la idea del sin-sentido, al menos para el no-iniciado. Es posible incluso sospechar que el poeta justamente quizo dar cuenta de lo contrario: como una breve alegoría de las "Argonáuticas" de Apolonio de Rodas donde el Capitán es Jasón, la nave-volantín es el Argos pero envestida con el vellocinio de oro, así el viaje de vuelta a "Carulán" no es más que el retorno de Jasón hacia Yolcos para tomar el poder de Pelias y convertirse en el rey legítimo. Los alquimistas tratan con especial cariño a este mito, pero ese es tema para otro estudio.