jueves, 13 de marzo de 2008

El histórico primer post del Blog de Carulán

Mi volantín es una nave (1)
(Autor desconocido)

Mi volantín es una nave
y yo soy su capitán
juntos viajaremos
al país de Carulán (2)

Más allá del cielo
más alto que el sol
más lejos que ese árbol
viajaremos mi nave y yo

Juntos viajaremos
al país de Carulán
mi nave y yo
yo, su capitán(3)

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(1) El título es tentativo. Los orígenes románticos, ligados a la temática del viaje, hacen pensar probable un encabezado que adelante el enunciado que marcará el clímax en el desarrollo de la narración.
(2) Se desconoce absolutamente la procedencia de este país. Se desconoce, asimismo, si está bien escrito. Se desconoce su verdadero propósito y su etimología.
(3) Definitvamente, la estrofa menos fiel a la copia original, el estilo no pertenece a las dos primeras salvo el pseudo hemistiquio Carulán-Capitán compartida por la primera estrofa. Sin embargo, lejos de concluir el poema, los últimos versos están destinados a repetir la idea del joven capitán, la nave y Carulán, como si el poeta quisiese dar un pleonasmo del primer verso, reforzar la idea del sin-sentido, al menos para el no-iniciado. Es posible incluso sospechar que el poeta justamente quizo dar cuenta de lo contrario: como una breve alegoría de las "Argonáuticas" de Apolonio de Rodas donde el Capitán es Jasón, la nave-volantín es el Argos pero envestida con el vellocinio de oro, así el viaje de vuelta a "Carulán" no es más que el retorno de Jasón hacia Yolcos para tomar el poder de Pelias y convertirse en el rey legítimo. Los alquimistas tratan con especial cariño a este mito, pero ese es tema para otro estudio.

1 comentario:

Scar dijo...

A esto hay que agregar ciertas palabras apócrifas encontradas en correos antiguos. Los mails, a diferencia del papel, pueden llegar a ser eternos, pero la Virtualidad de la virtualidad (me refiero a las ideas con lo Virtual, y lo virtual de lo Virtual a las ideas en lo virtual) conlleva a mi parecer, a cierto relajo con el verdadero culto de la mneme que es el recuerdo por el recuerdo más allá de la inmediatez del rescate de el, que es lo que sucede con la moda kitch. En fin, darse la paja de recordar y explorar el mail buscando versos o párrafos notables debiese etiquetarse como una actividad al borde de la extinción y por ende, un exceso de siutiquería. Acá va el párrafo apócrifo:

"En lo profundo del sueño están los sueños" o algo así decía Borges; cada vez que fuerzo el repetir de las últimas páginas del Yo pienso y aprendo 2 y encontrarme con esa borrosa imagen celeste del niño y su cometa, suceden ante mí estrepitósamente, momentos y escenas propias de aquella edad, acaso interferidas por las fantasías, no tanto las del niño que fue, sino más bien del hombre que está escribiendo ahora y morirá después. Quizá en el reverso del espejo en el que me miro esté escondido el poeta anónimo de Mi volantín es una nave, prueba de ello es cuando lo recité por vez primera en la inspectoría del colegio frente a la Nelda Panicucci, exclamaba como si fuera mío, pero nadie más se acuerda. La Nelda habrá muerto de un infarto, y el cara de Búho me parece que le siguió (la Miss Fresia ya era una momia en esos años). Desde ese entonces que no recito más, sólo flashes posteriores y anteriores del encuentro; el libro de Apolonio escondido en el revistero; Carolán, una palabra hecha sin sentido, objeto de mofa para una vecina llamada Caro Lanzeros; y más al fondo del espejo, un volantín siendo despedazado por el viento, tres carriles liados en uno, un sol moribundo y la risa de los niños del barrio.