El Sauce (Llorón) (1)
Ha pasado un año
ya el sauce creció
y en las cuatro estaciones
su vida cambió
En el otoño
en ramas cayó
y en el crudo invierno
su vida salvó (2)
En la primavera
en ramas brotó
y en el verano
su sombra nos dió(3)
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(1) Nuestros registros memorísticos no logran discernir dentro de la bruma que es el pasado sobre el verdadero título del poema. Cabe decir que aquel palimpsesto que es "Yo pienso y aprendo 2" es la fuente, y que la palabra Sauce es lejos el título más apropiado. Esta justificación no sólo viene de una sentencia de Borges, sino mas bien de una conjunción arbitraria y contradictoria de estas; Si el nombre, como afirma el maestro, es arquetipo de la cosa, dentro de la palabra Sauce se encontrarán todos los Sauces, motivo por el cual se tomó en paréntesis "Llorón" ya que la saucidad no se reduce a su lloronidad sino más bien esta última es una propiedad potencial dentro de la saucidad. También omitimos "llorón" porque el autor nunca menciona esa palabra en el poema.
(2) Este verso es lejos el más misterioso de todos por su aparente contradicción (neurosis siempre occidentalizada) , tanto es así que aún se discute su veracidad. A lo más, se rescatará cierta impresión onírica y antinómica sobre algún super sauce no sólo resistente a las inclemencias del invierno, sino también logra ser salvo por estas.
La enantiodromía heraclitiana tiene por sentado el hecho de que la existencia de un concepto depende de la existencia de su opuesto (nuestro lenguaje así lo demuestra, si bien no existen sinónimos exactamente homólogos, si hay en efecto antónimos exactos en pares obvios: frío-calor, placer-displacer, etc-noetc [fome la talla]). A lo que va toda esta parnafernalia es que de alguna forma la vida del sauce se ensalza (mas bien se completa) con la exposición de aquello que lo aproxima a su muerte. Todo un Sauce Superstar, el árbol se convierte en una especie de ícono abraxico, en contradicción aceptada.
(3) Un final perturbador. Se hace elogio a la sombra del sauce quien atravesó la odisea estacional casi al coste de su muerte. Luego de esa hazaña divina de encarnarse en sus ramas después de morir, sucede que ahora somos gozosos de su sombra. A mi gusto, un notable regreso a lo iconográfico, un abandono del cuerpo, la etapa final de su apoteosis.
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Los profes nunca nos dijeron nada de esto, estos poemas estuvieron siempre a nuestros ojos, al igual que aquellos increíbles ejercicios de uso de ilativos.
miércoles, 19 de marzo de 2008
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2 comentarios:
Este es el blog de carulán y seremos regidos por sus reglas... Según he escuchado.
Respecto a (2) del poema "el sauce" creo necesario destacar la obviedad de la afirmación que relata su cercanía a la muerte por parte de la estación fría.
Si bien el invierno es a veces duro, creo que el autor no consideró de que mueren una cantidad significativamente inferior de árboles en comparación a los que sobreviven, de ahi la supervivencia de la especie y del reino vegetal entero.
El autor nos está tomando el pelo, a menos, claro, que haya plantado un sauce en zonas de extrema dificultad para la familia del sauce (Salix Babylonica [un tema aparte de por si]) cuyas condiciones de humedad y de temperatura hagan digno de recalcar que el sauce sobrevivió al invierno. Lugares como Alaska, Siberia y Antártica califican como baluartes de geografías y climas adversos en donde este sauce podría (o no) estar plantado, a la vez que si en efecto estuviera en lugares con estas características, su sombra no produciría alegría, confort, utilidad o dicha alguna.
Querido Mirko (si ese de verdad fuese tu nombre):
Comparto tu observación en cuanto a la saucidad invernal. Al parecer el autor nos refriega su sensatez y conocimiento sobre el reino vegetal.
Como bien dijiste, habría que metafisiar (no creo que nadie en su sano juicio lleve a cabo un experimento tan vanal, a menos que provenga de la escuela scotista, por eso mi intento racionalista) una
Salix Babylonica en la estepa siberiana lo cual ya es bastante ridículo.
Sin embargo recordemos que la familia de las salicaceae consta de 350 especies de primos y hermanas.
Imaginemos, sin sucumbir ante el espanto, que un lapón aburguesado y con bajo ci visita durante la primavera algún amigo en la costa sur española.
Aquel amigo le muestra con orgullo su jardín, recordándonos a Averroes como anfitrión de algún lejano de Marruecos siglos atrás de que tu nacieras, Mirko.
Supongamos además que nuestro pintoresco lapón queda enamorado de una especie de Salix Herbacea que mide hasta 8 cm. Se la lleva de recuerdo a su casa y la planta en su patio (despúes de ablandar el terreno con agua muy caliente).
Entonces, con toda esta especulación podríamos obtener algo parecido al poema del sauce.
Sin embargo se me escapan hartos detalles, los cuales su sola racionalización son sinónimo de locura; primero que nada la salix herbacea no tiene una sombra muy feliz sino muy chica. Segundo; la aduana española multaría al pobre lapón y como son de neuróticos con sus políticas, lo más probable es que aparesca en titulares de su revista "Hola". Y por último, me caben todas las dudas si puede haber sombra en una tierra donde todo es sombra.
Estimado, al final cualquier posible camino que haya inspirado a una musa que haya inspirado a un poeta que haya escrito este poema terminaría en un laberinto sin paredes ni con centro ni reverso. Quizá la sombra del sauce se encuentre en ese límite, quizá esa sombra haya que ganarla. También podría ser nuestra perdición.
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